La ley del mínimo esfuerzo
Todos conocemos la expresión “sigue la ley del mínimo esfuerzo”, que se usa tradicionalmente para señalar que alguien no se esfuerza tanto como podría lo que le da un carácter ciertamente negativo, alguien que sigue esa ley es, simple y llanamente un vago. Pues desde aquí vengo a romper una lanza, pues esa ley del mínimo esfuerzo no es tan mala como la pintan, es más, puede conducir a la máxima efectividad. Esta expresión tiene que ver con el modelo de trabajo que ha estado existiendo hasta la aparición del trabajo del conocimiento. Hasta hace poco, el trabajo era algo evidente, no hacía falta definirlo ni preguntar cuando estaba acabado (por ejemplo el trabajo en una cadena de producción). Para este tipo de trabajo, al igual que para las máquinas, esta ley es la más acorde. Conseguir un resultado predeterminado con el mínimo esfuerzo posible, es la máxima optimización (para ese resultado). Ejemplos de estos trabajos: Cargar un camión de mercancías, Descargar un palet, hacer pieza...